Red Mexicana de Aerobiología, UNAM

Historia de la REMA

La idea de la creación de la RED MEXICANA DE AEROBIOLOGÍA (REMA) me surge como una gran inquietud desde los años 90, cuando en varios países de Europa, Estados Unidos y Canadá ya existían o se estaban formando este tipo de redes. Sin embargo, no es hasta después del 8º Congreso Internacional de Aerobiología celebrado en 2007 y conversar con las doctoras María del Mar Trigo Pérez y Victoria Jato, que ésta idea logra concretarse, ante la necesidad de determinar y cuantificar de manera continua la presencia de los granos de polen dispersos en la atmósfera tanto de la Ciudad de México, como de los diversos estados que conforman la República Mexicana.

La demanda creciente de información sobre aeroalergenos polínicos, así como la necesidad de coordinar y estandarizar una metodología de uso por todos los integrantes de la red a nivel nacional, pueden considerarse como los motivos principales a partir de los cuales se activó la iniciativa de consolidar la REMA y de ampliar su cobertura a nivel nacional.

De esta manera, en 2008 se inició el planteamiento para conformar la REMA a través de la búsqueda de apoyos financieros de diversas instituciones nacionales interesadas como el Centro de Ciencias de la Atmósfera, el Centro Virtual de Cambio Climático, el Instituto de Ciencia y Tecnología del Gobierno del Distrito Federal (ICyTDF), el Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica (PAPIIT, UNAM) y el programa de Estaciones Meteorológicas de Bachillerato Universitario (PEMBU), así como de instituciones internacionales como el Ministerio de Asuntos Exteriores de España, a través de la la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) mediante la concesión de los proyectos C/017552/08 y A/095295/09.

El muestreo de la microbiota del aire de la Ciudad de México se inició con dos estaciones de monitoreo localizadas en diferentes áreas, basándonos en la diferencia de vegetación y de microclimas presentes en la ciudad. En 2009 se integró una tercera estación y en 2010 se colocó una estación más, con el fin de cubrir las zonas centro, sur, poniente y oriente de la ciudad.

El nombre de la REMA, sus funciones y su logo fueron registrados, siendo la UNAM la sede de su coordinación que tendrá como tareas recibir, almacenar y organizar los datos obtenidos en las diferentes localidades muestreadas y difundir información acerca de los niveles del contenido polínico de la atmósfera a los medios de comunicación. Se ha invitado a adherirse a dicha Red a médicos e investigadores del Colegio Mexicano de Inmunología Clínica y Alergia y de otras instituciones académicas, quienes de manera independiente e individual han llevado a cabo algunos monitoreos de granos de polen en diversos estados de la República Méxicana.

Los datos generados por la REMA permiten informar a la población en tiempo real y a través de diversos medios de comunicación, sobre las concentraciones atmosféricas de los diferentes alergenos polínicos, cuantificar riesgos para la salud y los ecosistemas, así como a lo largo del tiempo (>10 años), obtener bases de datos suficientes para estimar los posibles efectos del cambio climático sobre la vegetación. Igualmente, también se podrán realizar estimaciones sobre sus efectos en la distribución y concentración de polen atmosférico y de los impactos potenciales en la salud humana, al tiempo que permitirán la elaboración de posibles proyecciones sobre la presencia de aeroalergenos polínicos según los diferentes escenarios de temperatura para años futuros (ej. 2030 y 2050).

Por último, cabe destacar que el estudio de los pólenes en el aire permitirá que éstos sean utilizados como bioindicadores de la contaminación ambiental de áreas tan urbanizadas, como es el caso de la de la Ciudad de México, ya que dichos pólenes presentan micropartículas adheridas a su exina con las que es posible caracterizar los tipos de contaminantes que predominan en cada zona.

María del Carmen Calderón Ezquerro